¿Qué propósitos de Año Nuevo vas a cumplir?

Algunos nos planteamos propósitos de Año Nuevo como perder peso, dejar de fumar, hacer ejercicio más a menudo, etc. Pero el hecho es que solo 12 de cada 100 personas realmente cumplen sus propósitos. ¿Por qué es eso? ¿Qué propósitos para el Año Nuevo vas a cumplir?

¿Por qué se abandonan los propósitos de Año Nuevo?

El día de Año Nuevo es igual que cualquier otro día del año. La única diferencia es que tendemos a dormir un poco más y/o despertarnos con resaca. Aunque cada fecha significativa inspira pensamientos de cambio, no es el inicio de una nueva vida. Seguimos siendo las mismas personas, ¿por qué iba a cambiar algo en una noche? Por definición, la palabra «propósito» implica que estamos imponiéndonos algo a nosotros mismos. Al plantear los propósitos de Año Nuevo estamos tratando de complacer a nuestro Superyó (parte de la psique constituida a partir de obligaciones y normas sociales), que hace que sea imposible vivir nuestra vida porque, según las reglas almacenadas allí, no nos comportamos correctamente. Por lo tanto, para eliminar la culpa de nuestra conciencia, tenemos que mejorar o al menos tener la intención de hacerlo. De alguna manera, el comienzo del Año Nuevo crea esa ilusión de que también estamos comenzando una nueva vida.

¿Cuáles son los propósitos con mayor probabilidad de cumplir?

La respuesta es: aquellos que representan nuestras capacidades actuales, así como los que hacemos en cierto estado de ánimo, en los que el deseo de cambio se siente sinceramente.

A pesar de que a menudo sentimos que algo es bueno para nosotros, fallamos en la implementación de los cambios que nos hemos prometido. Por ejemplo: sabemos que deberíamos perder peso puesto que la obesidad puede causar problemas de salud graves como diabetes o hipertensión arterial. Por una parte, tenemos miedo a ponernos enfermos, pero por otra parte no tenemos fuerza de voluntad para hacer más ejercicio ni renunciar a los dulces.

Esto es porque estamos sufriendo un conflicto interno – es decir, tenemos intenciones contradictorias. Al mismo tiempo, queremos y no queremos perder peso. Para resolver este conflicto, necesitamos averiguar qué queremos realmente. Por ejemplo, generalmente se consideran atractivas las mujeres delgadas. Pero, puede, en lo profundo de su corazón, que una mujer no quiera ser atractiva puesto que alguien podría enamorarse de ella y de esta manera exponerla a la intimidad, al amor, al compromiso; en suma, ¿todo aquello a lo que ella tiene tanto miedo? O puede que sea su forma de expresar la rebelión: No voy a sucumbir a las normas generalmente imperantes. Quiero quedare como estoy y quiero ser amada por quien soy. O, tal vez, ¿la motivación es una enfermedad? Cuando me pongo enfermo, alguien va a cuidar de mí, me voy a castigar por algo, etc.

Conócete

Si realmente quieres cambiar algo en tu vida, el primer paso es conocerse mejor, descubrir tus intenciones ocultas y tus conflictos internos. La implementación de los propósitos de Año Nuevo suele obstaculizarse por al menos dos opciones contradictorias. A menudo, somos incapaces de verlo cuando nos centramos en perseguir justo una parte, descuidando la otra. Sin embargo, independientemente de si lo vemos o no, siguen luchando entre ellas, lo que hace que sea imposible implementar cambios. Por tanto, necesitamos identificarlos, entender qué es lo que quieren y aceptar el hecho de que cada uno tiene sus propios motivos. Solo cuando lo hacemos, se pueden negociar los cambios. Es un caso similar al ejemplo de la pérdida de peso. Por una parte, está el Superyó: sabe que se debe hacer algo para evitar ponernos enfermos. Es racional y aborda las cosas racionalmente. Pero también hay otra parte que, por ejemplo, tiene miedo de la intimidad, por lo que no quiere que ser atractiva. El Superyó lo percibirá como absurdo y no querrá escucharlo. Lo que necesitamos, llegados a este punto, es una autorreflexión más profunda. Si la otra parte tiene miedo y se protege a sí misma no siendo atractiva, entonces aparentemente tiene razones justificadas para dicho comportamiento. Solo al entender el problema e identificar sus causas profundas, así como el desarrollo de la compasión, ayudará a reconciliar las dos partes y protegernos de ponernos la zancadilla a nosotros mismos.

¡Pero recuerda! Los conflictos internos no se resuelven con la victoria de una de las opciones. En tal caso, el lado derrotado empezará a conspirar, lanzar una guerra parcial y, por último, complicar o retrasar la implementación de los cambios. Por eso, a pesar de sus motivaciones contradictorias, ambas partes de nuestro «yo» necesitan entenderse mutuamente y confraternizar.

¿Hay atajos?

Hay personas que creen que para tener éxito en el logro de sus propósitos de Año Nuevo simplemente necesitas empezar a practicar nuevos comportamientos, cambiar tu forma de pensar, repetir afirmaciones o aplicar ciertos trucos y luego será posible implementar los cambios.

Lamentablemente, tarde o temprano, esas partes de la psique que se han empujado a un lado empezarán a vivir sus propias vidas, manifestándose en forma de diversos síntomas, por ejemplo, enfermedades. Volviendo al ejemplo de la pérdida de peso: finalmente te obligaste a ir al gimnasio. Empieza siendo prometedor. De repente, un día te lesionas. Un ejemplo diferente: después de varios meses de hablar de eso, te obligas a ir a la piscina, pero poco después desarrollas una sinusitis. No puedes engañar a tu psique. Solo su integración en todo el proceso y el conocimiento de las contradicciones te permitirán hacer que los cambios sean duraderos. Dejar algo fuera e ignorar los conflictos internos, tarde o temprano se volverán contra ti. El cambio es un proceso a largo plazo. Como en los juegos de mesa: si tomas atajos te arriesgas a que, de vez en cuando, tengas que retroceder algunas casillas o volver al inicio.

Anna Lissewska
psicoterapeuta desde 1992. Miembro del Instituto del Grupo de Análisis «Rasztów». Dirige principalmente psicoterapia psicoanalítica individual (también en línea), así como análisis grupales y consultas de pareja. Visita su web